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CEMENTERIO.

Había un hombre que vivía junto a un cementerio y nadie preguntaba por qué. ¿Y por qué alguien habría de preguntar algo? Yo no vivo junto a un cementerio y nadie me pregunta por qué. Algo yace, corrompido o enfermo, entre el sí y el no. Si un hombre vive junto a un cementerio no le preguntan por qué, pero si vive lejos de un cementerio tampoco le preguntan por qué. Pero no por azar vivía ese hombre junto a un cementerio. Se me dirá que todo es azaroso, empezando por el lugar en que se vive. Nada me puede importar lo que se me dice porque nunca nadie me dice nada cuando cree decirme algo. Solamente escucho mis rumores desesperados, los cantos litúrgicos venidos de la tumba sagrada de mi ilícita infancia. Es mentira. En este instante escucho a Lotte Lenya que canta Die dreigroschenoper. Claro es que se trata de un disco, pero no deja de asombrarme que en este lapso de tres años entre la última vez que la escuché y hoy, nada ha cambiado para Lotte Lenya y mucho (acaso todo, si todo fuer...

REVELACIONES.

En la noche a tu lado las palabras son claves, son llaves. El deseo de morir es rey. Que tu cuerpo sea siempre un amado espacio de revelaciones.

ADOLESCENCIA.

Vinieras y te fueras dulcemente,  de otro camino  a otro camino. Verte,  y ya otra vez no verte.  Pasar por un puente a otro puente.  -El pie breve,  la luz vencida alegre-.  Muchacho que sería yo mirando  aguas abajo la corriente,  y en el espejo tu pasaje  fluir, desvanecerse.

EL AMOR ES RELIEVE.

Hoy te quiero declarar mi amor.  Un río de sangre, un mar de sangre es este beso estrellado sobre tus labios. Tus dos pechos son muy pequeños para resumir una historia. Encántame. Cuéntame el relato de ese lunar sin paisaje. Talado por el bosque por el que yo me padecería, llanura clara.  Tu compañía es un abecedario. Me acabaré sin oírte. Las nubes no salen de tu cabeza, pero hay peces que no respiran. No lloran tus pelos caídos porque yo los recojo sobre tu nuca. Te estremeces de tristeza porque las alegrías van en volandas. Un niño sobre mi brazo cabalga secretamente. En tu cintura no hay nada más que mi tacto quieto. Se te saldrá el corazón por la boca mientras la tormenta se hace morada. Este paisaje está muerto. Una piedra caída indica que la desnudez se va haciendo. Reclínate clandestinamente. En tu frente hay dibujos ya muy gastados. Las pulseras de oro ciñen el agua y tus brazos son limpios, limpios de referencia. No me ciñas el cuello, que creeré que se va a ha...

PARAGRAFO.

Querrán asesinarnos. Pero no nos agarrarán. Hace tiempo que dejamos los planetas. Están ciegos. Mi querido y asqueroso amor, ahora queremos en un acto extremo de indiferencia dejarles a ellos la vida con todas sus uñas.

EL SUELO ES CAMA.

El suelo es cama del amor urgente, del amor que no espera ir a la cama. Sobre la alfombra o sobre el duro piso urdimos entre cuerpo y cuerpo la húmeda trama. Y a descansar del amor, vamos a la cama.

FINAL DE RECITAL.

Me deslumbran los focos cuando miro hacia esa oscuridad en donde estáis vosotros. Los focos son ésta ilusión que crea la sombra desde donde escucháis la claridad de mi ceguera. Todos llevamos, dentro de nosotros, un auditorio oscuro escuchando en silencio alguna historia de seducción sin esperanza. Amar es ser distante, y el amor es ser un extranjero. Pero vosotros sois la hospitalidad de éste silencio que me ha estado escuchando aún sabiendo que dentro de vosotros dejaré de existir, que no habré sido más que la sombra amada de algún otro.