Elogio de los alucinógenos.
Del hongo stropharia y su herida mortal derivó mi alma una locura alucinada de entregarle a mis palabras de siempre todo el sentido decisivo de la plena vida. Decir mi soledad y sus motivos sin amargura. Acercarme a esa mula vieja de mi angustia y sacarle de la boca todo el fervor posible toda su babaza y estrangularla lenta con poemas anudados por la desolación. De la interminable edad adolescente otorgada por la cannabis sativa diré un elogio diferente. Su mal es menos bello. Pero hay imágenes en mi escritura que volvieron gracias a su embrujo enfermizo. Ciertos amores regresaron investidos de fulgor eterno. Algunos pasajes de mi niñez volcaron su intacta lumbre en el papel. Desengaños de siempre me mostraron sus vísceras. Hay quien confía para la vida en el arte en la frialdad inteligente de sus razonamientos. Yo voy de lágrima en lágrima prosternado. Acumulando sílabas dolorosas que no nieguen la risa. Que la reafirmen en su cierta posib...