Poema de alta flor.
Y cuando el viento sea flor marchita, y la noche no viva sino en puro recuerdo; cuando el silencio reine y descienda implacable sobre lunas y estrellas. Y cuando sólo quede la ceniza de todo aquello que fue luz, montaña y sombra; al final de los límites vertidos en los seres; más allá de los tiempos. Cuando esté la esperanza destruida y los ángeles mudos perdidos para siempre, y el agua tan exigua que ni Dios beberá; después de esto, después. Cuando el rosal se halle en plena muerte, perdidas en la nada las sendas y las flores, y aunque el dolor y el ser no sean más que sueño, seremos todavía.