El vals.
- Muchas gracias. Me encantaría. No quiero bailar. No quiero bailar con nadie. Y aunque quisiera, no sería ni mucho menos con él. Estaría entre los últimos diez de la lista. He visto la manera en que baila; parece lo que se hace la noche de San Walpurgis. Imagínate, no hace ni un cuarto de hora que estaba aquí sentada y sentía mucha pena por la pobre chica que bailaba con él. Y ahora seré yo, la pobre chica. Ay, ay, que pequeño es el mundo. Y además es un mundo fantástico. Un auténtico paraíso. Lo que pasa es tan fascinadoramente imprevisible… Yo estaba aquí, sin meterme donde no me pedían, sin hacer daño a nadie. Y entonces él entra en mi vida, todo sonrisas y urbanidad, para rogarme que le conceda una mazurca memorable. Caramba, si difícilmente sabe como me llamo, y no hablemos de qué significa mi nombre. Significa desespero, perplejidad, futilidad, degradación y asesinato premeditado, pero él sabe muy pocas cosas. Yo tampoco sé como se llama; no tengo ni idea. Sospecho que Juke...