El pesa nervios.
He sentido de verdad que rompíais la atmósfera a mi alrededor, que hacíais el vacío para permitirme avanzar, para dar el lugar de un espacio imposible a lo que en mí estaba aún sólo en potencia, a toda una germinación virtual y que debía nacer atraída por el lugar que se le ofrecía. Me he colocado a menudo en ese estado de absurdo imposible, para tratar de hacer nacer en mí el pensamiento. Somos unos pocos en esta época empeñados en atentar contra las cosas, en crear en nosotros espacios para la vida, espacios que no estaban y no parecían tener que encontrar un sitio en el espacio. Es necesario que se comprenda que toda la inteligencia no es más que una amplia eventualidad, y se la puede perder no ya como el demente que está muerto, mas como el ser viviente que está en la vida y que siente sobre sí la atracción y el soplo (de la inteligencia, no de la vida). Las titilaciones de la inteligencia y ese brusco trastocamiento de las partes. Las palabras a mitad de camino de la inte...