Los espacios del sueño.
En la noche están naturalmente las siete maravillas del mundo y la grandeza y lo trágico y el encanto. Los bosques se tropiezan confusamente con las criaturas legendarias escondidas en los matorrales. Estás tú. En la noche están los pasos del paseante y los del asesino y los del guardia urbano y la luz del farol y la linterna del trapero. Estás tú. En la noche pasan los trenes y los barcos y el espejismo de los países donde es de día. Los últimos alientos del crepúsculo y los primeros estremecimientos del alba. Estás tú. Un aire de piano, el estallido de una voz. Un portazo. Un reloj. Y no solamente los seres y las cosas y los ruidos materiales. Sino también yo que me persigo o sin cesar me adelanto. Estás tú la inmolada, tú la que espero. A veces extrañas figuras nacen en el momento del sueño y desaparecen. Cuando cierro los ojos, las floraciones fosforescentes aparecen y se marchitan y renacen como fuego de artificios carnosos. Países desconocidos que recorro en co...