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Lavar la deshonra.

¡Mamá! Un estertor, lágrimas, negrura. La sangre fluye, el cuerpo apuñalado tiembla, El pelo ondulado se ensucia de barro. ¡Mamá! Sólo se oye al verdugo. Mañana vendrá la aurora, Las rosas se despertarán A la llamada de los veinte años Y la esperanza fascinada. Las flores de los prados responden: Se ha marchado... a lavar la deshonra. El brutal verdugo regresa y dice a la gente: ¿La deshonra? –limpia su puñal- Hemos despedazado la deshonra. De nuevo somos virtuosos, de buena fama, dignos. ¡Tabernero! ¿Dónde están el vino y los vasos? Llama a esa indolente belleza de aliento perfumado Por cuyos ojos daría Corán y destino. Llena tu vaso, carnicero, La muerte ha lavado la deshonra. Al alba, las chicas preguntarán por ella: ¿Dónde está? La bestia responderá: la hemos matado. Llevaba en la frente el estigma de la deshonra y lo hemos lavado. Los vecinos contarán su funesta historia Y hasta las palmeras la difundirán por el barrio, Y las puertas de madera, que no l...

Yo.

La noche se pregunta quién soy yo. Yo soy su secreto profundo, inquieto y negro, su secreto rebelde. He escondido mi esencia en el silencio. He envuelto el corazón en conjeturas. Y me he quedado aquí, pálida, inerte, viendo cómo los siglos se preguntan quién soy. El viento se pregunta quién soy yo. Soy un soplo asombrado, renegada del tiempo, y, lo mismo que él, no tengo sitio. Seguimos caminando sin final, pasando eternamente, y al llegar a la cumbre, encontramos tan sólo el fin de la miseria; entonces, el vacío. El tiempo se pregunta quién soy yo. Como él, una orgullosa que devora las eras, y las dota de vida nuevamente. Creo el lejano pasado de una esperanza fácil, seductora, para volver yo misma a sepultarlo. Y así poder forjarme un ayer diferente, y de helado mañana. La esencia se pregunta quién soy yo. Como ella, marcho fija en las tinieblas, sin que nada la paz me proporcione. Yo sigo preguntando, y la respuesta sigue siendo también un espejismo. ...