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EL AMOR ES RELIEVE.

Hoy te quiero declarar mi amor.  Un río de sangre, un mar de sangre es este beso estrellado sobre tus labios. Tus dos pechos son muy pequeños para resumir una historia. Encántame. Cuéntame el relato de ese lunar sin paisaje. Talado por el bosque por el que yo me padecería, llanura clara.  Tu compañía es un abecedario. Me acabaré sin oírte. Las nubes no salen de tu cabeza, pero hay peces que no respiran. No lloran tus pelos caídos porque yo los recojo sobre tu nuca. Te estremeces de tristeza porque las alegrías van en volandas. Un niño sobre mi brazo cabalga secretamente. En tu cintura no hay nada más que mi tacto quieto. Se te saldrá el corazón por la boca mientras la tormenta se hace morada. Este paisaje está muerto. Una piedra caída indica que la desnudez se va haciendo. Reclínate clandestinamente. En tu frente hay dibujos ya muy gastados. Las pulseras de oro ciñen el agua y tus brazos son limpios, limpios de referencia. No me ciñas el cuello, que creeré que se va a ha...

PARAGRAFO.

Querrán asesinarnos. Pero no nos agarrarán. Hace tiempo que dejamos los planetas. Están ciegos. Mi querido y asqueroso amor, ahora queremos en un acto extremo de indiferencia dejarles a ellos la vida con todas sus uñas.

EL SUELO ES CAMA.

El suelo es cama del amor urgente, del amor que no espera ir a la cama. Sobre la alfombra o sobre el duro piso urdimos entre cuerpo y cuerpo la húmeda trama. Y a descansar del amor, vamos a la cama.

FINAL DE RECITAL.

Me deslumbran los focos cuando miro hacia esa oscuridad en donde estáis vosotros. Los focos son ésta ilusión que crea la sombra desde donde escucháis la claridad de mi ceguera. Todos llevamos, dentro de nosotros, un auditorio oscuro escuchando en silencio alguna historia de seducción sin esperanza. Amar es ser distante, y el amor es ser un extranjero. Pero vosotros sois la hospitalidad de éste silencio que me ha estado escuchando aún sabiendo que dentro de vosotros dejaré de existir, que no habré sido más que la sombra amada de algún otro.

SUEÑO HUMEDO.

tengo un antojo morboso de soñar contigo de hacerte cosas que despierta no te hago un poco por vergüenza otro poco por quedarme con las ganas mi madre se fue hoy al mediodía ¿quién va a hacer ahora un análisis exhaustivo de mis sueños? por otra parte Freud y mi madre podían resultar bastante siniestros demostrando que yo como el resto de los seres humanos soy una pervertida admito que en efecto este sueño que tengo ganas de soñar no tiene ningún límite ni siquiera en la cantidad imposible de orgasmos que tendremos yo me pregunto si acaso estoy siendo demasiado animal no sé que sueñen los tigres o los delfines que según sé son animales muy sexuales papá dice que los pájaros sueñan que lo leyó en una revista yo no sé si eso sea cierto o lo inventó con la facilidad que inventa esos poemas sin embargo yo si sueño y esta noche voy soñarte como yo quiera voy a decirte esas cosas vulgares que se me ocurren cuando no tienes ropa y estas en mi cama...

SI ME LLAMARAS.

¡Si me llamaras, sí; si me llamaras! Lo dejaría todo, todo lo tiraría: los precios, los catálogos, el azul del océano en los mapas, los días y sus noches, los telegramas viejos y un amor. Tú, que no eres mi amor, ¡si me llamaras! Y aún espero tu voz: telescopios abajo, desde la estrella, por espejos, por túneles, por los años bisiestos puede venir. No sé por dónde. Desde el prodigio, siempre. Por que si tú me llamas -¡si me llamaras, sí, si me llamaras!-   será siempre desde un milagro, incógnito, sin verlo. Nunca desde los labios que te beso, nunca desde la voz que dice: "No te vayas".

TU VIVES SIEMPRE EN TUS ACTOS.

Tú vives siempre en tus actos.  Con la punta de tus dedos  pulsas el mundo, le arrancas  auroras, triunfos, colores,  alegrías: es tu música.  La vida es lo que tú tocas.  De tus ojos, sólo de ellos,  sale la luz que te guía  los pasos. Andas  por lo que ves. Nada más.  Y si una duda te hace  señas a diez mil kilómetros,  lo dejas todo, te arrojas  sobre proas, sobre alas,  estás ya allí; con los besos,  con los dientes la desgarras:  ya no es duda.  Tú nunca puedes dudar.  Porque has vuelto los misterios  del revés. Y tus enigmas,  lo que nunca entenderás,  son esas cosas tan claras:  la arena donde te tiendes,  la marcha de tu reloj  y el tierno cuerpo rosado  que te encuentras en tu espejo  cada día al despertar,  y es el tuyo. Los prodigios  que están descifrados ya.  Y nunca te equivocaste,  más que...