El corazón se vuelve negro con el humo de la decadencia. Cuando las estrellas se clavan al caer del mapa, rezo al espacio que queda suspendido en lo alto. El destino ha cambiado, repta por las alcantarillas.
Si viniera el mañana tan parecido al infierno actual, la escapatoria sería caer igual que una estrella. Y morder el hueso seco que quedaron de ellas, antes de abrirte en dos como un corazón